Cuando subí a las montañas
con nadie, fue cuando nadie me
hablo durante todo el camino y al llegar a nuestro destino sin saber cuál fue exactamente, me doy cuenta de que nadie me ha
contado todo pero no que me ha dicho nada. Así que lo único que aprendí de nadie fue todo.
Al regresar a la
civilización después de mi auto exilio en las montañas, la gente me preguntaba ¿cómo aguante tanto tiempo solo? A lo que solo me limité a responder: nunca estuve solo, si no que estuve siempre en compañía de nadie.