sábado, 18 de julio de 2015

La muerte y el tiempo.

Tras muchos años, el tiempo seguía siendo testigo de la vida de aquella niña que ya era una señora mayor. Ella ya había vivido toda una vida, y para el tiempo eso no había sido ni una millonésima parte de su historia.

Sin embargo, para el tiempo el universo contenido en los ojos de esa niña era lo más bello que jamás había visto, por lo que aún gustaba de guardarse en ellos.

Un día cualquiera, mientras el tiempo contemplaba a su "niña" y el cosmos que habitaba en su mirada, apareció otra constante ante él. Sin mediar palabra, simplemente tomó el alma de la anciana y la liberó de su cuerpo.

El tiempo ya había presenciado la muerte varias veces, incluso antes de hacerse consciente de los pequeños seres. Sin embargo no fue hasta ese entonces que sintió una sensación de perdida.  

Sintió que había pedido ese universo para siempre.

Había vito soles cambiar y desaparecer tantas veces que simplemente se había acostumbrado a ver todo desaparecer. Sin embargo, nunca imaginó que ese único universo pudiera perecer.

Nunca le había importando algo en especifico por lo que nuca había perdido nada. Alguien que no arriesga es alguien que no gana. 

Por un instante, el tiempo se detuvo; luego recobró la compostura y se preguntó:

—¿Quién es este ser? ¿Y cuáles son sus motivos? ¿Por qué se ha llevado el universo que tanto disfruto contemplar?

El tiempo no emitió sonido alguno, pero la Muerte, al advertir su desconcierto, comunico:
—Soy la Muerte, la otra constante de esta dimensión. No me he llevado nada; Solo apague su conciencia, y su cuerpo será polvo de estrellas. 

 Sin embargo, no trabajo sola : trabajo contigo. Tú marcas el ritmo, y yo te sigo.

El tiempo, sin saber qué decir, quedó mudo, reflexionando en lo dicho. Después inquirió:
—¿Por qué afirmas que solo me sigues a mí?

La Muerte sonrió con calma y contestó:
—Soy quien libera la materia para que se transforme en algo nuevo, quien revuelve los universos y hace perecer a los soles. Soy quien regula la armonía de la vida, y esa es mi misión. Tú marcas el paso al correr, pues al avanzar pones fin a las cosas, porque todo tiene su final.

El tiempo, al escuchar esto, se quedó en silencio, analizando cada palabra. Solo y mudo, vio cómo la Muerte se alejaba sin añadir nada más.

viernes, 17 de julio de 2015

El Tiempo



En alguna ocasión, el Tiempo se tomo un momento, se acababa de dar cuenta que corría solo, contra el mismo, y no tenia idea de cuanto tiempo el llevaba haciendo esto. Solo sabía que debía continuar y nunca parar, por que así había sido antes y así tenia que ser.

En el momento en que se detuvo, el Tiempo pensó. Sentía que algo le faltaba, que su existencia estaba vacía. Sentía que se hallaba solo dentro de la inmensidad del infinito y sin saber el porqué de su existencia. No sabía que le faltaba, porque desde el comienzo del tiempo siempre se había sentido así y lo tomaba como un sentimiento normal,  pero por alguna razón, ya no soporto más esta extraña sensación y se detuvo.

Estático,  pensando en lo que le faltaba. Medito y pensó. Pensó durante siglos, años y lustros, pero sin embargo el tiempo no corría, pensó en el futuro y en el pasado, en el ahora y en nunca, pensó en todo y en nada, y el tiempo seguía sin correr.

En un momento en que descuido su meditación, vio una  pequeña partícula de polvo flotando en el infinito, y le dio curiosidad así que se adentró en ella. En ella  el descubrió una galaxia, en esa galaxia había miles de sistemas solares brillando  y de todos ellos por alguna razón fijo su atención a un pequeño sistema solar arrinconado al final de la galaxia. Se adentró en él, y dentro de este había un pequeño planeta azul.

La curiosidad seguía asecho su ser y se asomó a este pequeño e insignificante planeta azul. En este vio millones de seres inmóviles. Observo cada uno de estos pequeños seres, contemplándolos uno por uno, sin saber porque estaban  así, inertes, sentía que estaban vivos pero no veía por qué no se movían y así los contemplo durante siglos, años y lustros sin saber por qué no se movían, la intriga penetro su alma, y el desespero adentro su ser.

De vez en cuando buscaba otros planetas como ese, con pequeños seres, pero no encontró ninguno, así que siempre regresaba a contemplar estos seres que tan intrigado lo tenían. Desesperado no sabia que hacer, sentía la necesidad de descubrir la razón por la cual estos seres no se movían y así llenar el vacío que sentía dentro de él y quizás solo entonces volvería correr el tiempo, volvió a contemplarlos otra vez uno por uno con la esperanza de hallar algo, pero esta vez lo único que hallo fueron cosas terribles. Algunos de estos seres eran maliciosos antes de quedar inertes, porque  veía que hacían algún mal; algunos de ellos robaban, engañaban y lastimaban a sus semejantes.

Al ver y comprender esto él tiempo se desilusiono y considero dejar de ayudarlos pero poco después de considerarlo, vio a una dulce niña, de piel blanca y cabello negro, en ella él pudo ver otro universo en sus ojos. El tiempo se enamoro de esos ojos y se adentró en el universo había dentro. Vago por ese universo en busca de respuestas. Paso siglos, años y lustros, viajando en este sin encontrar respuestas. Cansado de tanto buscar,  sintió la necesidad de dormir dentro de esos ojos negros, en ellos el Tiempo se sentía seguro y cómodo.
Durmió siglos, años y lustros y al despertar, el tiempo se asomo por los ojos de la niña, y vio lo que ella veía, era a otro ser, un chico. Fue entonces cuando el tiempo sucumbió de celos porque se dio cuenta de que esos ojos no le pertenecían a él, ese universo no era el suyo y el solo estaba dentro, sin poder hacer cambios en  los pensamientos de este.

Lastimado al descubrir que ese hermoso refugio, tan escondido de la infinidad del universo, no era para el, si no para un simple ser inmóvil e inerte, que nunca podría apreciar en su totalidad la belleza de ese par de ojos y el universo que contienen.

Se dio cuenta de que no sentiría ese dolor si nunca hubiera dejado de correr. Hubiera preferido sentir eternamente ese vacío antes de sentir ese dolor provocado por el desamor, Y adolorido salió del universo dentro de los ojos de la niña y de ese pequeño planeta azul, decidido correr, tal como era antes y como siempre debió de haber sido.

Empezó a correr, como si quisiera escapar de algo, pero  de repente una sensación extraña lo invitaba a voltear hacia esa niña que hizo que sintiera algo. Cuando volteo a verla, descubrió una agradable sorpresa, todos los seres de ese pequeño planeta azul estaban otra vez en movimiento y llenos de vida. El tiempo, sin saber porque, decidió no alejarse nunca de esa partícula de polvo y del pequeño planeta.

Correría alrededor de este, para así cuidar de ellos y en especial a esos ojos que tan amargamente feliz lo tenían. El Tiempo ya no se sentía vacío, tenía un sentimiento agridulce, ya que sabía que ese universo dentro de los ojos de la niña no le pertenecían, pero que sin el, ese mismo universo no tendría vida. Ahora sabia por que correr,  y no se sentía inútil pues sabía que el necesario. Y entendió el es parte de un todo y que si el tiempo corre la vida lo acompaña.

martes, 14 de julio de 2015

La iluminación de la madrugada.

A causa del insomnio y de la abstinencia, Odiseo conciliaba su más grande tesoro. La iluminación de la prosa. Sin embargo no sabia que esa tan iluminada alegría, le produciría un costo fatal hacia su persona. Ya que, a causa del desvelo y del cansancio, por quedarse en vela gran parte de la noche, pensando y escribiendo, iba a tener un fatal destino. 

Para el había sido una noche productiva, ya que según el había escrito una historia bastante buena. Pero no sabia que la sátira muerte le había jugado una broma macabra. Motivo por el cual iba a tener su fatal destino, la mañana siguiente.

Al siguiente durante la mañana y mientras iba hacia su trabajo en su moto. Sin notarlo descuido su concentración y se durmió durante unos microsegundos. Tiempo suficiente para Odyssey no notara el carro a gran velocidad que se aproximaba hacia el mismo cruce que el también estaba por pasar. Y qué segundos más tarde, impactaría por su lado izquierdo. 

Avanzo sin siquiera imaginarse lo que le estaba apunto de suceder. Y así fue, que de pronto, sintió un impacto y salió por el aire. 

En los momentos en los que estaba suspendido en el aire recordó la noche anterior y la magnífica iluminación que el había tenido, así como la alegría que también sintió al escribirla y que ahora odiaba con lo mas profundo de su ser. 

Su cuerpo cayo al suelo, y se golpeo la cabeza al caer. 

El casco que tenía salió volando al momento del impacto con el carro. Ya que había olvidado cerrarlo por las prisas; debido a que se había quedado dormido e iba con retraso hacia su trabajo. Y ese fue el pequeño toque, que amarro su fatal destino y que termino con su vida.  

Lo irónico de todo esta historia, y por lo que la muerte aún se ríe, fue de que Odyseo, la noche anterior había escrito un cuento acerca de su propia muerte. Y tal como si la invocará o como si quisieras coquetear con ella, detalló a fondo como le gustaría que fuese la escena.

Sin embargo no sabia que en ese momento en el que escribía la historia, la muerte estaba pasando cerca de el y por un azar de curiosidad se quedo a su lado mientras escribía la historia, y tal fue el agrado de la muerte hacia su historia que la tomo como deseo y lo cumplió al piel de la letra.

Y eso por eso que Odyssey ya no se encuentra más en este mundo. Y por lo que comentó esta moraleja: 

coquetear con la muerte y es peligroso, puede que alguna ves una te haga acaso.  

miércoles, 17 de septiembre de 2014

la cordura


Cuando camino con demencia
Observo a la cordura
Caminar con la atadura
De una vida sin locura

Dopada con paciencia
Pierde su inocencia
Por miedo a una vida dura
Donde ya nada perdura.

Ahí va la cordura
Con toda su locura
Pues cree que al madurar
Tendrá que dejar de soñar.

martes, 11 de junio de 2013

Al tiempo

Tiempo
Me gustaría
que avanzaras mas rápido
para tener en claro mi meta.
También desearía
que fueras mas lento
para
a la muerte no tener cerca.

lunes, 25 de marzo de 2013

Salud


Nunca hay suficiente
Aguardiente 
Para este demente

Que bebe siempre
La flor de caña
Que a cualquiera engaña
En su vida pobre

Nunca hay suficiente
Aguardiente 
Para este demente

Que siempre bebe
licor de ajenjo
Para darse un lujo.
Y su felicidad no ve.
 
Nunca hay suficiente
Aguardiente
Para este demente.
 
Que  bebe siempre
El dulce agave,
Para evitar hambre.
¡Sin que dios lo salve!

Salud
Por nuestra Actitud
Ya que de su lento suicidio
Todos somos presentes
Al verlo en su vicio
Y quedarnos inertes.

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